A veces nos sentimos perdidos en la vida. Todo parece fallarnos o alguna cuestión esencial para nosotros que no va bien y es suficiente para que el resto de las facetas de nuestra rica personalidad se vengan abajo. Estamos inmersos en un peligroso decaimiento que puede derivar en la complicada depresión.
Otras veces son las personas que nos rodean las que nos hacen sufrir. ¿Por qué se comportan mal con nosotros? ¿Por qué mi marido o mi esposa me engaña o me hace daño? ¿Por qué uno de mis hijos no me habla? ¿Por qué?
El tarot nos puede orientar. A veces una tirada puede llevarnos al quid de la cuestión, al verdadero nudo de nuestro sufrimiento o nuestro disgusto. Puede ser que seamos nosotros mismos los que provoquemos una situación límite o los que nos sabemos salir de ella, por traumas personales, miedos interiores, inseguridades, complejos de culpa...
En otras ocasiones ocurre que nos sentimos responsables de alguna vivencia y no queremos mirar al verdadero causante de nuestro sufrimiento.
Pudiera ser que alguien nos haya querido hacer mal, por envidia, por odio, despecho...
Una consulta nos puede poner en la pista auténtica de nuestro dolor. Nos enseñará nuestro camino, si queremos tomarlo. Si alguien nos ha hecho mal una simple y llana limpieza de flores, un baño de especias nos puede mejorar.
Los precios astronómicos no son permisibles en el tarot. El tarot exige que se compense a la persona que media entre las cartas y tu subconsciente. Una pequeña recompensa será necesaria, justa para el desgaste de energía del lector adivino y no provocará otro problema en tu vida.
