
Yo tengo mi gusto personal: una mesa camilla, un delicioso aroma a incienso y la necesidad de saber que la persona que tengo frente a mí necesita una pequeña ayuda, una guía para tomar una decisión, para dejar atrás aquello que ya no tenga sentido en su vida...
Empecemos hablando del método Péladan. Este método permite la lectura de 5 cartas, el consultante debe ir elegiendo 3 números: el primero del 1 al 22, el segundo del 1 al 21 y el tercero del 1 al 20. La primera carta el tarotista la sitúa junto a su mano derecha, la segunda enfrente dejando un poco de espacio para la última carta, la tercera arriba encima del espacio imaginario. La cuarta carta solo podrá ser la número 1 o la 19, que irá debajo del espacio fantasma. Sumaremos los números obtenidos entre las 4 cartas y si este es mayor del número de cartas de que aún disponemos, es decir, 18, se sumarán los propios números para poder extraer una carta y esta será la que situaremos en el espacio central, reservado desde el principio.
A su vez necesitamos que el consultante entienda que el tarot no puede desplegar las respuestas a las preguntas que no ha formulado. Sí contestará, sí dará información sobre el pasado, el presente y el futuro pero sobre aquello que se le pregunte. Una carta tendrá un significado diferente si habla de salud, dinero o de amor. Aun centrado cada campo habrá que formular una pregunta bien concreta. Cuanto más concreta sea la pregunta, más directa y certera será la respuesta. A veces nos perdemos en la ambigüedad. Intentemos ser lo más directos posibles, el tarot como un oráculo nos aportará una respuesta, la que estemos seguros de que buscamos.
Ejemplo práctico: Una señora me consultó para saber quién había hablado mal de ella en su trabajo acusándola de un falso testimonio, a resultas de lo cual había sido despedida.
Las cartas que nos concedió el tarot para su lectura fueron las siguientes:
En primer lugar la torre, lo cual indicaba que el traidor estaba dentro de su lugar de trabajo o incluso de su casa. Enfrentada a esta encontrábamos a la emperatriz, una mujer joven y rubia con ínfulas de poder, en la parte superior aparecía la luna, esta carta hablaba en este caso de la traición y de la relación familiar entre mujeres (suele haber tres mujeres en juego), lo cual venía a confirmarnos la sospecha de la emperatriz, abajo en la parte central el ermitaño. El ermitaño y la luna juntos indican la maledicencia, los falsos testimonios y ocupando la parte central, el diablo, que resumía la traición y el mal cometido contra esta mujer.
Mi intuición me llevó rápidamente a sospechar que la mujer rubia era familiar de la consultante, preguntada esta, contestó sorprendida que había conseguido poco tiempo antes de ser despedida un contrato para su hermana, que no me lo había contado porque le parecía irrelevante. La informé de la contundencia de las cartas. Escéptica volvió a casa y le espetó a su hermana que su exjefa le había llamado para readmitirla y decirle que su hermana había hablado mal de ella. La hermana (nuestra emperatriz) se echó a llorar, pidiendo perdón, solo pretendía reafirmarse en su puesto, afirmó. La consultante me llamó esa misma noche para darme cuenta de la veracidad del tarot.
Desenmascaramos a la emperatriz.
A veces estos testimonios son duros, pero las cartas no engañana. Es mejor que se te rompa el corazón una vez, que vivir en medio de traidores sin saber quiénes son.


Hola Santidivino, necesito que me dejes tu telefono o un contasto para haserle una pregunta muy personal. Grasias.
ResponderEliminarLeidy